Blog · Nutrición deportiva
Una guía concreta para que la primera sesión con nuestro equipo rinda al máximo, sin vueltas ni datos de más.
La primera consulta con un nutricionista deportivo suele generar dudas: ¿llevo mi historial médico? ¿Qué como el día anterior? ¿Necesito análisis de sangre? En este post ordenamos lo esencial para que llegues con la información correcta y aproveches cada minuto de la sesión.
Una consulta sin contexto obliga al profesional a gastar tiempo en preguntas básicas que podrías responder antes. Cuando llevás un registro simple de tus comidas, tu horario de entrenamiento y tus objetivos, la conversación se enfoca en lo que realmente importa: ajustar tu alimentación a tu rutina, no en adivinar qué hacés cada día.
No necesitás un diario perfecto de un mes ni mediciones exactas de cada gramo. Tampoco hace falta que dejes de comer para la consulta. La idea es que el profesional vea tu alimentación habitual, no una versión idealizada. Si un día comiste una pizza, anotala igual: eso también es información útil.
Escribí dos o tres preguntas concretas antes de ir. Por ejemplo: "¿Cuánta proteína necesito realmente por día?" o "¿La espirulina puede reemplazar mi suplemento de hierro?". Tenerlas por escrito evita que se te olviden en el momento y hace que la sesión sea más productiva.
Al finalizar, pedí un resumen por escrito de las recomendaciones. Si el plan incluye suplementos, preguntá por qué se eligió esa dosis y cómo ajustarla según tu respuesta. Eso te da autonomía para las semanas siguientes.
Si todavía no agendaste tu primera sesión, podés escribirnos por el formulario de contacto y te contamos cómo trabajamos.