Nuestra historia
Cada etapa del proyecto fue pensada para que la microalga crezca en condiciones controladas, sin forzar su ciclo natural. Este es el recorrido que nos trajo hasta acá.
2019
Instalamos los primeros módulos de cultivo a 3.400 metros, con agua de deshielo purificada y un sistema de agitación de bajo consumo energético.
2021
Desarrollamos nuestro propio protocolo de secado suave que conserva la ficocianina y las vitaminas del complejo B, evitando la degradación por calor.
2022
Producimos nuestro primer lote de polvo proteico y comprimidos naturales, con análisis de laboratorio que confirmaron la concentración de clorofila y antioxidantes.
2023
Lanzamos guías de incorporación para nutrición deportiva y dietas vegetarianas, junto con packs de consumo diario pensados para distintas rutinas.
2024
Sumamos una línea de snacks con frutos secos y cacao, y duplicamos la capacidad de producción para abastecer a más hogares en la región.
Nuestra identidad
Somos un emprendimiento agrícola de los valles andinos que cultiva espirulina fresca en fotobiorreactores de bajo consumo. Trabajamos con agua de deshielo purificada y secado a baja temperatura para conservar ficocianina, clorofila y vitaminas del complejo B. Nuestro objetivo es acercar un alimento real, con trazabilidad clara y producción artesanal, a quienes buscan vitalidad diaria sin depender de fórmulas industriales.
Deportistas que necesitan proteína vegetal de alta calidad, personas que adoptan dietas vegetarianas o veganas y buscan cubrir sus requerimientos, y familias que quieren sumar un complemento natural a su rutina. También acompañamos a quienes recién empiezan y no saben por dónde arrancar.
La altitud no es un detalle decorativo: la radiación y el agua de deshielo influyen directamente en la concentración de ficocianina. Nuestro secado suave protege los compuestos termosensibles, y cada lote se produce en pequeña escala, con control artesanal de principio a fin.
Hablamos claro, sin promesas mágicas ni tecnicismos innecesarios. Explicamos qué contiene cada producto, cómo se cultiva y cuál es la forma más práctica de incorporarlo. Preferimos la información honesta a los eslóganes vacíos.
Spirulina Alpina nació de una pregunta simple: por qué el superalimento más estudiado del mundo casi siempre se produce lejos de nuestras montañas. Empezamos con un fotobiorreactor experimental y hoy mantenemos un cultivo estable que combina biología, tecnología accesible y respeto por el entorno. Cada etapa del proceso —desde la selección del agua hasta el envasado— está pensada para que el producto final conserve lo que la microalga ofrece en su estado más natural.
Nuestra historia
Cada etapa del proyecto respondió a una pregunta concreta: cómo cultivar una microalga exigente en un valle andino sin perder sus propiedades. Estos son los hitos que marcaron el camino.
2019 · La semilla
Instalamos un fotobiorreactor de 200 litros en un invernadero familiar. El objetivo era medir cómo respondía la espirulina al agua de deshielo y a la radiación de los 3.500 metros.
2021 · El ajuste
Descubrimos que el secado convencional degradaba la ficocianina. Rediseñamos el proceso con aire caliente a 40°C y logramos conservar el pigmento azul y las vitaminas del complejo B.
2022 · La escala
Pasamos de lotes de prueba a una producción semanal constante. Cada lote se analiza por contenido de proteína, clorofila y ficocianina antes de envasarse.
2023 · La comunidad
Empezamos a trabajar con corredores de montaña y ciclistas locales. Sus devoluciones nos ayudaron a definir dosis diarias y combinaciones con otros alimentos andinos.
2024 · La expansión
Sumamos barras energéticas con quinua, cacao y espirulina. La línea nació de una necesidad concreta: llevar el superalimento a rutinas fuera de casa.
Hoy · El compromiso
Cada frasco indica el lote, la fecha de cosecha y el análisis nutricional. Queremos que sepas exactamente qué estás consumiendo y de dónde viene.
3.500 m
Altitud de los valles donde cultivamos la microalga.
40°C
Temperatura máxima de secado para preservar ficocianina.
100%
Trazabilidad de cada lote, desde la cosecha hasta el envase.
Nuestra razón de ser
Spirulina Alpina nació en los valles andinos con una convicción simple: el superalimento más completo del planeta puede cultivarse de manera responsable, sin agotar los recursos de la montaña. Cada lote que sale de nuestros fotobiorreactores respeta ese compromiso.
Nuestro cultivo se alimenta con agua pura de deshielo de los glaciares andinos, filtrada y purificada en el mismo valle. No usamos agua de red ni recirculamos efluentes industriales. La microalga crece en un medio limpio, y eso se nota en el perfil nutricional del polvo final.
Los fotobiorreactores que diseñamos consumen un 70% menos de energía que los sistemas convencionales. Aprovechamos la radiación solar natural de la altura y la temperatura fresca del valle para mantener el cultivo estable sin climatización artificial.
La ficocianina, la clorofila y las vitaminas del complejo B son compuestos termosensibles. Por eso secamos a baja temperatura, en tandas pequeñas, para que cada comprimido y cada cucharada de polvo conserve lo que la microalga produce de forma natural.
No prometemos resultados mágicos. Lo que sí podemos garantizar es un producto con concentraciones verificables de proteína vegetal, ficocianina y hierro biodisponible. Para un deportista, eso significa un apoyo real en la recuperación muscular. Para una dieta vegana, un aporte proteico completo que no se encuentra en la mayoría de los vegetales.
Asesoramos dosis y momentos de consumo según tu tipo de entrenamiento, con foco en la recuperación y el aporte proteico diario.
Nuestras guías te ayudan a incorporar espirulina sin que pierda propiedades, con recetas y combinaciones que mejoran la absorción de hierro.