El equipo detrás del cultivo
Trabajamos en los valles andinos con un equipo pequeño y especializado. Cada integrante aporta una mirada distinta: del control biológico del cultivo a la formulación de los productos que llegan a tu mesa.
Directora de cultivo
Bióloga especializada en microalgas. Hace más de ocho años investiga cómo la radiación de altura y el agua de deshielo mejoran la concentración de ficocianina en nuestros fotobiorreactores.
Responsable de producción
Ingeniero en procesos. Diseñó el sistema de secado a baja temperatura que preserva clorofila y vitaminas del complejo B, y supervisa cada etapa del empaque artesanal.
Nutrición deportiva
Licenciada en nutrición con orientación en deporte. Asesora a corredores y ciclistas de altura sobre dosis diarias y combinaciones con otras fuentes de proteína vegetal.
Detrás de cada producto hay un proceso medido y documentado. Estos son algunos datos que respaldan nuestro trabajo diario.
3.500 m
Altitud de los valles donde instalamos los fotobiorreactores.
12 lotes
Cosechas controladas por año, con análisis de calidad en cada una.
40°C
Temperatura máxima de secado para conservar los compuestos sensibles.
Nuestra historia
Cada etapa del proyecto responde a una decisión concreta sobre el cultivo, el secado y la distribución. Este es el recorrido que seguimos desde los primeros fotobiorreactores hasta los packs que llegan hoy a tu mesa.
2019
Instalamos dos módulos experimentales de 200 litros en un terreno a 3.200 metros. El objetivo era medir cómo respondía la microalga a la radiación UV y al agua de deshielo purificada.
2021
Después de probar tres métodos de deshidratación, adoptamos un secador de aire caliente a 38°C que conserva la ficocianina y la clorofila. Ese año lanzamos el primer lote de polvo proteico artesanal.
2022
Sumamos una línea de comprimidos naturales y barras con frutos secos y cacao. También empezamos a asesorar a deportistas locales sobre dosis diarias y combinaciones con otras fuentes vegetales.
2023
Organizamos la oferta en packs semanales y mensuales, con guías de incorporación para dietas vegetarianas y veganas. La demanda superó la producción y ampliamos a ocho fotobiorreactores.
2024
Incorporamos un laboratorio de control que mide proteína, ficocianina y metales pesados en cada lote. Hoy trabajamos con nutricionistas y tiendas naturales de la región andina.
Nuestra historia
Cada etapa del proyecto nació de una pregunta concreta: cómo cultivar una microalga exigente en un entorno de altura sin perder su valor nutricional. Estas son las decisiones que marcaron el camino.
2019 · El primer fotobiorreactor
Instalamos un sistema piloto de 200 litros en un invernadero familiar. Las primeras cosechas fallaron por la amplitud térmica nocturna, así que rediseñamos el control de temperatura y aprendimos a leer los ciclos de luz del valle.
2021 · Agua de deshielo y secado suave
Cambiamos el agua de red por agua de deshielo purificada y sumamos un secador de baja temperatura. La concentración de ficocianina subió un 30% y el polvo conservó un color azul-verde intenso que antes se perdía.
2023 · Producción artesanal estable
Escalamos a seis fotobiorreactores y lanzamos los primeros comprimidos y snacks energéticos. Hoy trabajamos con deportistas locales y dietistas que incorporan nuestra espirulina en planes vegetarianos y veganos.
Hoy producimos 120 kilos de polvo proteico al año, con un proceso que consume 60% menos energía que un cultivo convencional. Pero el dato que más nos enorgullece es otro: el 85% de nuestros clientes vuelve a comprar dentro de los primeros tres meses.
3.500 m
de altitud en nuestros cultivos
6
fotobiorreactores activos
30%
más ficocianina tras el rediseño